La relación entre el deporte y la alimentación


Una de las recomendaciones de los médicos cuando quieren ayudarte a mejorar la salud es acompañar la buena alimentación con ejercicio físico moderado. No podemos estar más de acuerdo, pero en ocasiones se tiende a hacer alguna que otra generalización respecto a la comida que no siempre es cierta. Nosotros queremos compartir contigo una serie de pautas para que tengas toda la información posible y no te creas lo primero que oigas.

El mejor equipamiento, los nutrientes

Ponemos mucho énfasis en llevar todo el equipamiento que hace falta cuando vamos al gimnasio o a jugar un partido. Sin embargo, no siempre tenemos en cuenta que también debemos llevar nuestro cuerpo en plena forma y, para ello, no hay nada como tener las necesidades nutricionales bien cubiertas. Por ejemplo, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales.

Y es que hacer ejercicio no es sinónimo de vida sana si no lo acompañamos de una buena dieta. Hay quien piensa que hacer ejercicio sirve para quemar todo lo que el cuerpo no necesita, así que se puede comer cualquier cosa si es una persona activa. Y no es verdad: se debe mantener una dieta equilibrada independientemente de la cantidad de ejercicio que hagas. Del mismo modo, es cierto que la actividad física nos hace sudar y eso implica que se gastan líquidos, pero no por pasar una hora en la sauna vas a adelgazar y, por supuesto, no es sano. De todas formas, se recomienda que tras hacer deporte se recuperen líquido bebiendo agua o preparados isotónicos.

Además, se suelen sublimar las proteínas para aquellas personas que quieren ganar masa muscular. En realidad, el truco es no pasar de 2 gramos de proteína por cada kilogramo. En cuanto a las grasas, siempre han sufrido cierto estigma, pero si se consumen en su justa medida no tiene por qué haber ningún problema. De hecho, necesitamos las grasas para que nuestro cuerpo funcione a pleno rendimiento, aunque se recomienda optar por las insaturadas, que encontrarás en los frutos secos o el pescado azul en lugar de la saturadas (huevos, lácteos, carne).

No hace falta ser un experto en nutrición y dietética, simplemente hacer las cosas con sentido común y no habrá problemas.