Fomentar el espíritu de equipo


El trabajo en equipo es algo que va mucho más allá del deporte. De hecho, los buenos trabajadores son aquellas personas capaces de trasladar sus virtudes en otros ámbitos al laboral. Los equipos son una pieza clave en las empresas. Gracias a los equipos se han conseguido la mayoría de los adelantos de la historia de la humanidad. Los equipos son poderosísimas estructuras para conseguir resultados. Y no sólo esto, las personas queremos (y necesitamos) formar parte, ser reconocidas y satisfacer nuestra necesidad de pertenencia. Es dentro del grupo donde buscamos la autorrealización, y como compañeros de equipo podemos desarrollar todo nuestro potencial.

La alta competitividad y la disminución de oportunidades en el mercado nos piden flexibilidad, cohesión y productividad. Y la clave es clara: Trabajo en equipo. Como líderes de un equipo, si queremos que este sea realmente invencible, nuestra responsabilidad es acompañarlo para crear el clima y el entorno adecuados para desarrollarlo. Hay dos conceptos claves que se tienen que trabajar para conseguir un auténtico trabajo en equipo: la confianza y la cooperación.

Una dinámica de grupo que puede ser muy útil para empezar a trabajar el espíritu de equipo es la llamada “el Equipo como Sistema”. Es aconsejable hacer un trabajo previo de preparación de las personas teniendo en cuenta la fase en la cual se encuentre el equipo. La dinámica consiste en hacer una reunión de entre 45-75 minutos. Para llevar a cabo esta dinámica situaremos una única silla ante la totalidad de los miembros del equipo, que estarán sentados en forma de U. Cada una de las personas del equipo se sentará por turnos en esta silla. El líder le pedirá que contemple a las personas que tiene delante, y que los vea como un sistema, un todo, no a las personas individuales. Después, el líder se dirige al sistema (equipo) y se les formula la pregunta: ¿Cuál es el valor añadido o contribución que aporta esta persona al equipo? Evidentemente, esta dinámica puede aplicarse a ámbitos diferentes al laboral: deporte, familia, etc.

Si queremos realmente conseguir un equipo cohesionado que trabaje con la máxima eficacia, primero tenemos que analizar el estado del equipo para conocer en qué fase se encuentra y en función de sus necesidades, hacer alguna intervención que rompa con la dinámica habitual de trabajo, que aporte una mirada diferente del equipo y que conlleve nuevos comportamientos y actitudes. Sin confianza y cooperación, no hay compromiso; y sin compromiso, no hay trabajo en equipo.